Día 11 — Aprender a recibir

Gracia que no se gana

Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe. Esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios y no por obras, para que nadie se jacte.

Efesios 2:8–9

Reflexionemos juntos

Recibir suele ser más difícil que dar
cuando has aprendido a sobrevivir solo.

La gracia desarma
porque no se controla,
no se merece
y no se negocia.

No somos salvados por esfuerzo,
ni por dones,
ni por buen comportamiento.
Somos salvados porque Dios es bueno
y así lo quiso.

El control, en este punto, ya no tiene sentido.
No es por nuestras fuerzas.
No es por nuestros méritos.
Es por gracia.

Aprender a recibir es rendir la autosuficiencia
y aceptar que somos amados
antes de estar listos,
antes de mejorar,
antes de entender.


Preguntémonos juntos

¿En qué área de mi vida
me cuesta más recibir que dar?


Oremos juntos

“Señor, enséñame a aceptar tu amor
sin condiciones.
Sin esperar ser mejor para ser digno.
Gracias porque ya me amas así.
Quiero aprender a amarte de vuelta
con todo lo que soy
y con todo lo que aún estoy llegando a ser.”

Amén

Deja un comentario